Enero 2001.
Siguiendo la línea del año pasado,
obtuve como regalo la maravillosa pokédex sacada al mercado por Hasbro (líder
de juguetes en América y que sacó varios artículos porquería de pokémon) y
Tiger Electrónics, además de un disco con emuladores de juego.
Con ese disco fue mi primera experiencia con el
TCG para Game Boy color, un juego de las mismas TCG para PC… y un juego que
estaba en versión beta, con algunos textos traducidos y otros en japonés.
Tenía en mis manos (y lástima que no recuerdo
dónde está el pinche disco) una de las primeras versiones beta de pokémon gold
que llegaron al continente antes de que siquiera anunciaran las versiones —y
mucho antes de que existieran los programas descargables por Internet.
Desde el primer episodio de la serie se nos
había avisado que no todo quedaría en los 151 que conocíamos. Los que
llamábamos pokémon “secretos” empezaban a salir a raudales. Recuerdo incluso
pokémones apócrifos (para el inicio del siglo XXI la difusión del ánime y el
manga era tremendamente escasa comparada con nuestros días, cualquier podía
fácilmente tomar al personaje de una serie japonesa desconocida y hacerlo pasar
por un pokémon).
Donphan, Snubull y Marill en la primera
película y en la serie… un pájaro dorado gigante que volaba hacia el arcoiris.
¡Metal! (6)
Eso era el año dos mil en América, pero los
nipones ya tenían muy en claro lo que estaba pasando. Como dije en el anterior
“Historia Pokémon”, desde que se terminó el desarrollo de las primeras
versiones de pokémon, todos los esfuerzos se concentraron en llegar a Kin y Gin (oro y plata). De hecho, Tsunekazu Ishihara había desarrollado
todo en pro de estas dos versiones.
Se programo que las versiones Kin y Gin salieran al mercado en 1998, al mismo tiempo que iría
finalizando la serie (yo quería que mataran a Ash… o al menos que sus pokémon
lo regalaran a otro equipo, pa’ que viera lo que se siente).
Pero por angas o por mangas
(jaja, mangas en Japón) Tajiri retrasó el proceso, gracias a lo cual tenemos la
edición especial de Pikachu. En fin, la llamada generación del metal llegó al
mercado el 21 de noviembre de 1999 y arrasó. De verdad que arrasó, más de lo
que creían.
Los manejos mercadotécnicos de
Ishihara funcionaron tan bien que vendieron millones de copias en menos del
tiempo estimado y Nintendo Of América no tardó en requerir su pieza del pastel,
los fanáticos ya nos habíamos enterado que del otro lado del mundo gozaban las
mieles de los nuevos monstruos.
The Pokémon Company
Era demasiado tarde para que
Ishihara se bajara de un tren que había acelerado más de lo que nunca había
creído.
Había dado demasiados permisos
para productos de pokémon, y Game Freak ya no se daba abasto para atenderlos
todos (después de todo, más que una compañía de ventas, es una compañía de
programación y eran escasos cuatro programadores). Entonces apoyados por el
presidente Iwata (presidente de Nintendo, no de Japón, ahí ni presidente hay)
que coordinó todas las compañías que le habían metido cucharazo a pokémon, es
que se funda en el año 2000 The Pokémon Company (antes, Pokémon Ltd.)
Compruébenlo ustedes mismos, si
tienen una caja de primera o segunda generación, en algún lugar y en letras muy
chiquitas aparece Pokémon Ltd. (Game Freak tiene más poder). Pero las cajas de
tercera generación ya salen bajo el sello de The Pokémon Company.
La Caja
Haciendo lo mismo que en artículo
anterior, les haré un dibujo mental de dónde venían estos monitos.
Mi padre me regaló la versión
dorada cuando… ni siquiera me acuerdo por qué. Me despertó de un portazo y me
aventó el juego en una bolsa negra, algo que le había ido bien en el trabajo,
no sé, pero atinó con un buen regalo. Bonito domingo.
La verdad, pokémon siempre se ha
llevado un premio a las cajas más bonitas. Después de ver la primera generación
con los Sugimori’s Art y que tanto el
pokémon como la caja parezcan pintados de acuarela, las versiones metálicas
llegaron a América en cajas brillantes. Tal cual, las cajas brillaban en oro o
plata, según el caso, con una espiral muy tenue del color de la versión opuesta
y en primer plano la mascota del juego igual en arte de acuarela. Lo moderno y
lo rústico hacen un contraste muy bonito.
Del lado iszquierdo, el enorme
letrero de Game Boy era sustituido
por Game Boy Color y en donde indica
qué versión es, se esgrime un logotipo creado para estos juegos, la conocida
GS.
El misterioso pájaro dorado,
Ho-oh apadrina la cara de la versión Oro, mientras un hasta entonces
desconocido Lugia aletea en sentido contrario en la versión Plata. En la tapa
superior hay un hoothoot y en la izquierda, slowking y elekid (los tres fueron
de los primeros que se dieron a conocer en cuanto los primeros embarques
llegaron al continente).
De nuevo, siempre he jugado en
inglés, así que traduzco los puntitos éstos del reverso de la caja.
- ¡Docenas de pokémon nunca antes vistos! Encuentra
nuevas evoluciones para algunos pokémon familiares y descubre muchas
nuevas especias. Tu pokédex incluso revelará los géneros de algunos
Pokémon.
- ¡Todo un mundo nuevo! Explora Johto, donde hay
nuevos líderes de gimnasio a derrotar y ocho nuevas medallas que ganar.
- ¡Dos nuevos tipos! Presentando los Pokémon tipo
Oscuridad y Acero.
- ¡Intercambia con las versiones Plata, Rojo, Azul y
Amarillo para atraparlos a todos! (Requiere el Game Link Cable, vendido por separado. Nuevos pokémon no
pueden ser cambiados de vuelta a las versiones Rojo, Azul o Amarillo. No compatible con Pokémon Stadium.)
- ¡Compatible con Pokémon Pikachu 2 GS!
¿Huh? Tu juego de Pokémon está evolucionando
Lo más sorprendente que se
introdujo fue el reloj interno en el Poké Gear (el primero de una serie de
aparatitos que el entrenador lleva en la muñeca). Al inicio del juego te pedían
acomodar el día, hora y horario de verano o invierno, según el caso, ya que ese
reloj se cambiaba solo (yo acomodaba mis relojes con el de mi versión oro).

El Poké Gear tenía cuatro
funciones básicas: reloj, mapa de Johto y Kanto, una radio (con tres míseras
estaciones por región) y un celular al que te llamaban a cada rato tu jefa para
decirte que se había gastado tu varo (a veces te compraba algo), tus cuates
para platicarte su patética y aburrida vida (una que otra vez para pelear) y la
mejor llamada era la de algún entrenador que había visto en alguna ruta una
manda de pokémon raro.
Lo primero que saltaba a la vista
era el color. Mientras que en Pokémon Yellow, ya desarrollado para Game Boy Color, cada pueblo era todo de
un color, aquí ya había diferencia de color entre el piso, las casas, el techo,
los árboles, hasta se oscurecía por la noche. Es decir, todo era del color que
debía de ser. Tu mismo monito tenía la cara rosada y la ropa roja, diferencia
pequeña pero notable.
Para los que vivimos la
transición del juego de Game Boy a Game Boy Color fue una sensación
orgásmica. Los pokémon ya tenían distintos colores en el mismo sprite y el
pokémon que estaba de tu lado ya no era una mancha de pixeles inmensos, sino la
espalda bien detallada de tu monstruo.
El modo de juego no cambió,
excepto por el botón Select, al que ahora podías ponerle la caña y la
bicicleta, además ésta última no desaparecía cuando entrabas a una caseta por
cambio de ruta o pueblo, y la música volvía a la normalidad al cambiar de ruta.
Además aquí el uso de HM (o MO
para los huevones que juegan en español) se facilitó, nada más te acercas a las
cosas, aprietas A y te preguntan si quieres usarla. Eso no había en la primera.
Cuando vencías a los ocho líderes
de gimnasio, te mandaban a cruzar el lago cerca de tu pueblo natal y, ¡ta-rá!,
bienvenidos a Kanto, donde verías a todos los viejos conocidos con equipos
súper hinchados, y los pueblos que tanto queríamos en nuevas y mejoradas
gráficas.
Además, corría el rumor de que el
monito que habías usado en las versiones anteriores (tres años atrás) se había
vuelto loco de poder y vivía de ermitaño en una cueva rodeado de los pokémones
más poderosos del mapa.
Cada que vences a Rojo hay que
esperar a la siguiente semana a que se le pase el coraje y acepte pelear otra
vez.
¿Cristállica?
Pues siguiendo la línea de la
generación anterior, dos versiones ya sonaban como algo cojito.
Entonces tomaron todo lo que
podrían meterle a las versiones metálicas y sacaron la versión Cristal. Esa fue
la edición especial, con Suicune por mascota (¡eh, el público enloquece!).
Fue una versión pionera de muchas
cosas a las que ahora estamos acostumbrados. Primero, el cartelito que te
indica en qué ciudad o ruta estás empezó a aparecer. El tutor de movimientos y
la torre de batalla vieron su primera versión aquí (y la verdad, no les
prestamos tanta atención).
Pero lo mejor de todo, ¡los
pokémon se movían! Una animación más básica que las .gif nos hacía dar de
brincos cada que salía un nuevo pokémon. Además de que ya se empezaba a tomar
en cuenta a las jugadoras. Justamente, la representante del juego es la chica
de colitas llamada “Crystal” (la cual no es la misma chica de los remake
HeartGold y SoulSilver, ésa se llama Soul).
En la primer producción de la
versión japonesa, te regalaban un ítem (también era el inicio de esta
molestísima costumbre) llamado GS Ball, esa pokébola rara ibas y la incertabas
en el santuario del bosque Ilex. ¡Voilá!,
Celebi aparecía listo para ser capturado.
Fuera de eso, no hay glitch para
atrapar al llamado “Mew de la segunda generación”. Claro, Celebi nunca causó
tanto revuelo, pero ayudó a fundar la tradición de que por generación habría un
pokémon que sólo se obtendría por eventos oficiales de Nintendo. Bastardos.
¿Y a luego?
Pues aquí la puerca torció el
rabo, porque como les digo que todo ganó fama y popularidad, pues se explotó el
nombre de pokémon en un chingo (literal) de productos. Pero me enfoco (como
siempre lo haré) en los videojuegos.
* Pokémon Puzzle Challenge.
De la interminable saga de juegos
derivados del Tetris (más concretamente, del estilo de juego propuesto en Dr.
Mario, para Game Boy Ladrillo). Aquí
ya aparecen los pokémon de la segunda generación. Tiene distintas modalidades
de juego. Tuvo un éxito medianon. Le hicieron más caso a su gemelito del
Nintendo 64.
* Pokémon Puzzle League.
Con un menú muy similar al Pokémon Stadium. Acá nos trasladan a la Puzzle Village para tener
distintos enfrentamientos contra la conocida liga pokémon. Si no estás
familiarizado con estos puzzles, haz de cuenta que es como jugar tetris contra
alguien más. Si haces un combo al borrar muchos cuadritos, castigan a tu
oponente y le dejan caer más cuadritos, lo mismo te puede hacer él a ti. Gana
el que siga en pie cuando al otro le llenen el buche de piedritas.
Están coquetos, y aguas, pueden
volverse muy adictivos. Justo por esto es que no entiendo por qué tuvo más fama
la versión casera que la de consola portátil.
* Hey You, Pikachu!
Para verdaderos fanáticos, y lo digo porque muy
divertido no es, pero sí te hace chillar. Te diré por qué. El juego inicia con
que el Proffesor Oak (que aparentemente nunca tiene algo que hacer) inventó un
micrófono para hablar con los pokémon (ése micrófono era un aparato que te
vendían con el juego y era indispensable para jugar). Entonces lo probabas con
un pikachu salvaje que encontrabas y debías ganarte su confianza hablando con
él. Hasta llegaba a repetir algunas palabras que le enseñabas, claro, todo en
inglés.
Pero al día 365 debías liberarlo
tras varias veces de decir “Goodbye” (era como ese episodio del que no
hablaremos porque todos chillamos). Lo cagado: si dices “Playstation” al
micrófono, el pikachu se encabrona. ¿Rivalidad?
* Súper Smash Bros.
No hablaré más de él sólo porque no es un juego
principal de pokémon, pero sí ha dejado que la franquicia participe bien y
bonito, así que vale la pena mencionarlo. Además, me encanta que nunca nadie
sabe qué chingados está pasando a media pelea.
* Pokémon Stadium 2.
Gloria de glorias. Todos los que estábamos
decepcionados por no jugar nuestras versiones metálicas en el 64 sabíamos que
no nos dejarían así. Cuando la revista Club Nintendo anunció su salida supimos
que había un Dios y que le gusta jugar pokémon.
Incluye todo lo de su primera
versión, excepto el salón de la fama. Cambia las modalidades de las copas,
además de un campeonato especial donde sí te ponen a prueba, pues te dan
pokémon elegidos al azar (quiero verlos ganar ahí, peleles que imponen sus
“reglas” para ganar). Agregan también una escuela pokémon (muy completa, me
gradué con honores) y más minijuegos con los que yo y mis valedores hemos
pasado horas de competencia.
El Castillo de Líderes de
Gimnasio es una de las pruebas más largas porque incluye, obviamente, los
líderes de las dos regiones, la Élite Four y Lance. Sólo que aquí ya no hay
algo parecido como el Vs. Mewtwo del primer Stadium,
pero sí hay un Round 2.
Otras curiosidades
- Se empieza a implementar que los pokémon
legendarios tengan un ataque especial para ellos, Fuegosagrado para Ho-oh
y Aerochorro para Lugia.
- Los juegos tienen un glitch de clonación que,
aunque no deja de ser inseguro, es más certero que en la primera
generación.
- De todas las sagas donde hay parejas de versiones,
sólo en Oro y Plata los sprite de
todos los pokémon son diferentes entre sí.
- En lugar de Gotta
catch ‘em all! la leyenda en las cajas es Gotta catch even more! (atrapa aún más).
- No se agregaron pokémon fósiles.
- Es la generación que menos dragones y fantasmas
agregó, uno de cada uno (kingdra y misdreavus).
- Los pokémon empezaron a tener sexo (yei).
- Aparecen los huevos de pokémon.
- A partir de esta generación aparece la pokébolita
en el nombre del pokémon salvaje que te indica si ya lo atrapaste o no
(por eso en la primera generación solemos tener tantas nidorinas o
nidorinos).
- Los pokémon empezaron a sujetar ítems.
- El último entrenador a vencer es Red. Los pokémon
más fuertes que enfrentas son su pikachu (nv. 81) y una de las dos aves
legendarias (nv. 70, en cristal nv. 60).
- Curiosamente, la mascota legendaria de cada versión
es más débil que el ave de la versión contraria (si juegas Gold, Ho-oh aparece
al nv. 40, Lugia al 70 y viceversa).
- Es la generación que menos pokémon ha incluido
(100).
- Aparecen los pokémon errantes (los perros
legendarios).
- La amistad se usa para evolucionar pokémon y para
ataques.
- Aparece un nuevo estado temporal, “enamorado”.
- Algunos ataques cambian de tipo (Gust pasa de
normal a volador).
- Aquí aparece el único rival que ni te conoce de
toda la vida, ni fue tu amigo ni vive en tu mismo pueblo.
- Nos enteramos de que Kanto se llama Kanto.
- El barco que suplanta al SS Anne (el SS Aqua) zarpa
con entrenadores los lunes, miércoles y sábado.
- Surgen nuevos tipos de pokébola, pero no se pueden
comprar, deben ser fabricadas con bellotas de colores (muchas de esas
pokébolas desaparecieron, como la Love
Ball y la Heavy Ball).
- No hay zona safari.
- La organización malvada sigue siendo el equipo
Rockett, y buscan re-encontrar a Giovanni.
- Empieza la locura de los pokémon shiny, siendo el
más famoso el gyarados rojo, porque se puede atrapar en todas las
partidas.
- Como aún tenías que cambiar tú mismo la caja
pokémon cuando se llenaba, Bill te llamaba al Poké Gear para avisarte que
habías llegado al límite.
- Aparece el pokérus.
- En la versión cristal hay que solucionar un
misterio donde están involucrados los unown. Éstos sólo eran letras, no
había admiración ni interrogación.

Tener las seis versiones de
pokémon se convirtió en mi meta, que tuve que abandonar pronto. Por alguna
razón, la versión Silver escaseaba en todos lados. Era lo único que me faltaba
para completar mi colección.
Entonces Nintendo nos jugo lo que
muchos creímos era una muy mala pasada. Con el lanzamiento del ultramoderno Game Boy Advance (el solo nombre nos
sorprendía) anunciaron también la salida de nuevos pokémon en nuevos juegos.
La simple visión de un pecesote
azul y una… cosa roja nos molestaba. De por sí creíamos que 251 era un exceso,
cuando pensamos que habían llegado cien más (creíamos que eran cien) nos
molestamos mucho porque, en el fondo, sabíamos que para jugar había que
conseguir una nueva consola para la cual no nos alcanzaba.
Realmente es sólo miedo al
cambio, pero en algo no nos equivocábamos: esa tercera generación iba a cambiar
nuestro preciado juego por completo.
Pues hasta acá esta entrega que
le quiero dedicar a toda la banda que lee en Chile, porque se han puesto como
primerísimo lugar de pokémoneros (después de México). En segundo lugar esos
compas de Guatemala y le siguen los Argentinos (que llegaron de repente, porque
antes no los veía).
También un saludo especial a
Colombia que son los más nuevos lectores, pero llegaron con tubo. Qué chingón
que tantos países puedan unirse por un juego. ¡Saludos, bandera!
Me preguntan por ahí mi pokémon
favorito. Pues siempre les digo que habría que ver por generación, pero si he
de escoger a uno, será Blastoise.
Igual les recomiendo seguir el
blog “A nadie le interesa” que está acá en mis seguidores (es el del pandita).
Y ya saben, si tienen un
comentario, duda o sugerencia, acá en el blog o a su correo pokemoneando@gmail.com, o añadan el
Facebook de Don Pepe Zorrillo o el Twitter de @perroconde.
Ahí nos vemos.
-Conde