De la pluma de Mario Conde, y a mucha honra

¿Qué fregados es esto?

'Pokémonear': verb. 1) acción y efecto de hacer algo relacionado con o relativo a Pokémon; 2) acción y efecto de cumplir una adicción a "Pokémon" como si de un psicotrópico se tratase; 3) perder el tiempo en actividades relacionadas a Pokémon.
Artículos de interés para el entrenador Pokémon novato y veterano. Chistes, reseñas, historia pokémon, datos curiosos, lo que se me ocurra.
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Don't speak spanish? No problemo!

lunes, 9 de abril de 2012

Proyecto P - Capítulo VI

Capítulo VI
Los emuladores


La noche era joven y “El GenGar” guardaba una sorpresa tras su puerta de metal. Chimalltlin se despidió de Lego sólo para encontrar de pie, en hilera frente al escenario, un grupo de entrenadores (debían serlo) que él nunca había visto por aquellos rumbos. Lo único que los distinguía como grupo era que todos llevaban, en modelos tan variados como sus dueños, computadoras portátiles.


                Todos estaban atentos a uno sólo, el único que sí era conocido por los duelistas del GenGar y que se distinguía siempre por la pulcritud de su traje color crema, en brillo satinado de perla. El joven revolvía una paleta con la lengua mientras sus manos se aplicaban a una tarea de tecleo constante frente a su propia portátil, cuyo color compartía con el saco y (todos lo sabían) con el Nintendo DS del usuario.


                El resto de los comensales del GenGar se habían arrellanado en la periferia del bar, las sombras y el humo de cigarro también daban  la sensación de crear un marco para los ahí reunidos. Los nuevos, los de las computadoras, no parecían sentir la tensión o el aire de trampa que tenía el asunto. Excepto por uno, que con los ojos no dejaba escapar ni un detalle del lugar. Aquel que fue el único que espetó, en medio del silencio:


—¿A qué hora vamos a empezar?


—En un minuto. Estamos esperando al organizador —respondió el del saco perlado sacando la paleta de su boca.


—Se hace tarde.


—Avisamos que terminaría tarde. Cálmate, bro. Tengo que cargar el programa.


Chimalltlin, además de ser un cliente frecuente del GenGar, era observador y curioso, le gustaba juntar información pues eso lo hacía sentir un paso delante de los demás. Sabía, por ejemplo, que el hombre del portátil era Perla, miembro de la Liga del Centro, un habilidoso hacker que se escondía tras una pinta de frivolidad y estilo, homosexual sin prejuicios ni ofensas que sabía más de lo que él demostraba, seguramente por conveniencia o alguna orden. “Entre ingenieros nos conocemos” pensaba Chimalltlin. También conocía a la chica del cabello azul sentada a espaldas de Perla. Dos veces la había derrotado en su desafío al Proyecto Líderes. Era testigo de las batallas de Plata y Alma, del liderazgo de Rojo, del misterio del Rubio. Quería ubicar a todos los miembros de la Liga del Centro. Por eso reconoció a Azul en cuanto cruzó la puerta.


Un rumor sordo se extendió entre las mesas, expectación que no compartieron los que cargaban su computadora.


Detrás del caballero entraron el Rubio y Rojo, cada uno con sendos tragos. Plata y Alma dejaron los instrumentos y uno de los meseros le alargó una copa de vino a Azul que, apoyado en su bastón, intercambió algunas palabras con Perla antes de dirigirse hacia el grupo de las computadoras.


—Antes que nada les ofrezco una disculpa, amigos míos. Ciertos negocios personales retrasaron mis planes y la ciudad no ayuda en nada a un hombre con prisa. Pero ya estoy aquí y ustedes también, así que empecemos con nuestro pequeño evento. ¡Salud!


Algunos comensales lo acompañaron con el trago, Chimalltlin levantó su soda por impulso y sonrió por la incomodidad de los tipos que seguían de pie, sin bebida ni asiento. Azul no notó la frustración de ellos o más bien se regocijó en ella, le dio su copa vacía al mesero que le seguía a todos lados, luego jaló una silla con el bastón y se sentó. Bastón y sombrero pasaron de sus manos a las de Rojo que formaba junto con el Rubio una pequeña escolta.


—El aire está tenso, como cuerda de violín. La aguda. Quiten esa cara de duda, por Dios, como si no supieran qué hacen aquí. Me alegra ver que todos respondieran positivamente al correo que enviamos, odio las decepciones y no tenerlos aquí reunidos hubiera sido una grande. Ahora que, si se sentían excepcionales, al lado de ustedes tienen un montón de personas que les harán ponerlo en duda. Clientes distinguidos del GenGar, les presento a los veinticuatro jugadores de élite en emuladores de pokémon.


Algunos en el bar rieron, otros no sabían cómo tomarlo. Chimalltlin había oído, más de una vez, que la liga del centro no toleraba las copias de los juegos de ningún tipo. Una nueva copa de vino llegó hasta Azul.


—Tú —dijo apuntando el recipiente hacia el muchacho que habló con Perla—, ¿has leído a Goethe?


El muchacho negó con cara de aburrimiento. Azul se pasó el pulgar por el bigote y dio un trago al vino.


—Alemán. Romántico. La corriente artística, no de lo otro. Él escribió Fausto, obra larguísima, un simil de la obra de Marlowe pero con todos los tópicos del Sturm und Drang. En fin, Goethe dijo alguna vez “La originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si nunca hubiesen sido dichas por otro.”


La impaciencia podía palparse y Azul debió notarlo pues hizo un cambio abrupto en su voz y se levantó.


—Enciendan sus computadoras, por favor. Notarán que la red inalámbrica del GenGar está a su disposición así que les pido que se conecten. Perla, por favor.


—Hemos enviado un correo con un link para el servidor de la Liga del Centro, ábranlo introduciendo sólo su nombre de usuario en el emulador.


Azul vació la copa, divertido y atento a sus interlocutores que no sabían dónde apoyar la computadora. El chico impaciente se acercó a una mesa y sin más se sentó. Los demás, amedrentados por la mirada del Rojo, no sabían si imitarlo o si hacían lo correcto. Perla tecleó un poco más.


—Una solicitud de enlace ha sido enviada a todos, la verán una vez que accedan al emulador. Necesito que den acceso a la información, sólo es para poder comunicarlos, sus archivos personales y unidad C en general están a salvo.


—¿Cómo va a ser el torneo? —preguntó el que se había sentado, cargando prisa. Azul devolvió la copa vacía.


—¿Qué versión juegas?


—Uso quinta generación.


—¿Empezaste en la quinta?


—No, primero jugué Esmeralda.


—¿En emulador?


—No siempre alcanza para el cartucho.


Azul tomó el bastón de manos de Rojo y se acercó al muchacho.


—¿Te gusta jugar pokémon?


—Pues claro.


—¿Por qué?


—Porque sí. Está divertido. Es padre.


Azul jaló otro banco con el bastón y se sentó frente al muchacho.


—Juegas el emulador desde hace menos de un mes. Has buscado retadores de toda américa latina y eres de los pocos que han accedido a servidores norteamericanos y alemanes. En una tabla mundial estás entre los primeros cien lugares. Dicen que has perdido menos de diez veces, que pocos te ven usar más de tres pokémon y que valoras el ataque especial y la velocidad en todos tus equipos, los cuales son, según sé, cinco diferentes. ¿No?


Hubo un pequeño silencio.


—Sí.


—Aquí la pregunta es, ¿cómo consigue alguien llegar tan lejos en un juego que depende del azar en tan solo un mes?


El chico lo miró sin parpadear.


—Las facilidades de los emuladores.


Azul sonrió y se levantó.


—Terencio, comediógrafo latino, era dramaturgo como Goethe. Él dijo que “todo lo que digamos ya fue escrito”. Es decir, de algún modo estamos imitando a alguien más, ¿no? De algún modo partimos de algo que ya fue hecho. No podemos ser cien por ciento originales. Sin embargo, una cosa es valernos de algo que otros hayan hecho, y otra cosa es tomar provecho de su inventiva. Pasar sobre lo que han hecho los demás. Si me preguntas, eso es lo que me parece injusto.


Azul tomó la siguiente copa de vino, se relamió el bigote.


—Ustedes son los veinticuatro jugadores con mejor reputación, al menos de la ciudad. Y el que ha durado más en el juego no inició hace más de tres meses. Para alcanzar el nivel que ustedes tienen, un jugador de consola debería jugar de contino diez horas al día, lo que te deja tiempo sólo para comer y dormir. Esas “facilidades de los emuladores”, como tú les llamaste, acortan el trabajo y el esfuerzo. Te dejan con la recompensa y evitan la fatiga, ¿no?


Chimalltlin miró de reojo a los clientes. Todos se revolvían con discreción en sus asientos en cuanto uno de los meseros se acercaba a hablarles.


—En general, y aquí hay testigos que te lo pueden probar, no me gusta presumir, pero fui de los primeros entrenadores en el país. Entrenadores de verdad. Compré mi primer juego en el primer embarque de la primera generación que llegó a este lado del charco. Y aún lo conservo. Soy un pionero en ese sentido, y desde entonces he vivido el esfuerzo que requiere un juego. El esfuerzo que requiere tomarse un juego en serio. He entrenado a lo largo de cinco generaciones y últimamente algo que no me parece justo son los entrenadores como ustedes que sólo teclean dos o tres palabras y obtienen en forma de quimera lo que otros debemos buscar a base de horas.


—Por favor, guarda tus cartuchos en la caja de plomo bajo la televisión —le dijo el mesero al acercarse a Chimalltlin para recoger el vaso de soda—. Que nadie se dé cuenta.


—Es un juego —le espetó el muchacho, confundido.


—No por mucho tiempo, compañero —Azul se acabó de un trago la nueva copa—. El Proyecto Líderes está revolucionando el concepto de entrenamientos pokémon. Estoy un poco cansado de que insistan que esto es un entretenimiento inútil. Inofensivo. Mi plan se ve obstaculizado por su ridícula simulación de poder, los emuladores, como los hacks, representan una amenaza para los entrenadores de verdad.


—No me voy a quedar a escuchar a este pendejo decir sus mamadas —dijo el muchacho y cerró de golpe su computadora. Azul golpeó con el bastón en el suelo y antes de que el muchacho pudiera llegar a la puerta, el Rojo le cerró el paso.


—¿Sabes lo que es esto? —dijo Azul levantando su cabeza un dispositivo que parecía una memoria USB muy grande con dos luces rojas—. Es una bomba. Inofensiva para nosotros, pero no para lo que queremos. Seguramente han oído de los Pulsos Electromagnéticos.


Varios de los ahí reunidos intercambiaron cuchicheos nerviosos.


—Si alguno de ustedes se le ocurre cerrar su computadora o intentar salir, activaré esta bomba y todo dispositivo electrónico a cincuenta metros resultará seriamente dañado.


Todos miraron al muchacho con aprensión.


—Ya oíste. Abre tu chingadera —le ordenó Rojo.


Tras un segundo de tensión, el muchacho volvió a la fila y abrió la computadora. No volvió a sentarse.


—Los veinticuatro mejores emuladores son, también, aquellos que tienen más contacto en la red con otros jugadores del mismo estilo. Pongamos, como ejemplo, que cada uno de ustedes tiene cincuenta contactos distintos. Esos son mil doscientos jugadores que a su vez tienen, al menos, diez contactos cada uno. Doce mil usuarios amenazan este proyecto y no puedo dejarlo seguir así como así, ¿verdad? Perla, adelante.


El hacker movió la mano elegantemente hasta la tecla “Enter” y un disparador troyano invadió las veinticuatro computadoras enlazadas a ella. A ritmo de cincuenta por segundo, la computadora disparó archivos gusano que se infiltraban en la memoria de los emuladores y se reproducían en cada pantalla para salir disparados nuevamente hacia los contactos de cada uno de ellos. Era una red de veinticinco cerebros contaminados dispersando una infección electrónica. Los jugadores miraban con horror la inutilidad de sus antivirus y cómo una pantalla de MS-DOS verificaba el proceso de destrucción.


—“La originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si nunca hubiesen sido dichas por otro.” Un emulador es tomar las palabras ya dichas y trastornarlas para que no digan nada, para que pierdan la esencia por la que fueron concebidas. En este momento, más de doce mil usuarios están siendo localizados, al menos setenta y dos mil pokémon apócrifos, conseguidos de manera imperfecta, son borrados. Registros enteros de batalla se pierden para siempre. Así de endeble es el poder, ¿se dan cuenta? Y todo por imitar, por saltarse los pasos y los obstáculos que otros nos atrevemos a cruzar.


—Estás pendejo —le dijo el muchacho sudando de enojo—. ¡Pinche freak! ¡Cómprate una vida cabrón! ¡Déjanos en paz!


Silencio. Azul lo miró fijamente y jugueteó con la Bomba IEM.


—Ya tengo una vida, gracias. De hecho, tengo muchas vidas. Me gusta tener más de una versión.


—Listo, Azul —Perla tronó las articulaciones de sus dedos—. Los gusanos están en la red. Sólo deben abrir su cuenta para que el virus se dispare y borre su información y ataque a sus contactos.


Luego abrió un paquete de chicles y masticó dos.


—Entiendo que en este momento deben odiarme, pero por favor, contengan cualquier impulso agresivo. No es necesario recurrir a la barbarie para esto. La Liga del Centro nunca quita nada, sólo intercambia.


Perla tomó un portafolio muy grueso, cerró su computadora y la metió dentro.


—Afuera, en el bar, el hombre que los recibió tiene órdenes de pagarles una pequeña indemnización por los problemas que esto les va a causar.


—Yo no quiero nada —continuó el otro muchacho—. Al fin que los emuladores son gratis.


—Me apena mucho que hayas renunciado a tu derecho de indemnización —Azul hablaba con mucha calma, demasiada para las amenazas que lanzaban todos los presentes con sus ojos—. Créeme, lo ibas a necesitar. No soy idiota, sé que si no les daba una lección, cualquiera se atrevería a volver a descargar el emulador. Pero el castigo impone un modo de conducirse. Conserven el cascarón. Al menos como recuerdo.


Perla cerró los cuatro seguros del grueso maletín de plomo que protegía su computadora.


—Gracias por venir.


Chimalltlin cerró a tiempo el cajón de plomo. Los meseros habían protegido las televisiones y las consolas. Plata y Alma guardaron sus instrumentos tras el escenario. Las barreras de plomo protegieron sus aparatos de aquello que afectaría a las veinticuatro computadoras del bar. Azul presionó con el pulgar la bomba y la dejó caer a sus pies. Un zumbido cruzó el aire mientras un cosquilleo les recorría la espalda a todos. La ola magnética apagó la simulación de vida en los aparatos que no tuvieron la suerte de ser protegidos.


miércoles, 28 de marzo de 2012

Mi equipo en - Sapphire Version

DECON
ID. 13652
Ok, es momento de hablar de mí. Llegué al mismo tiempo que Ruby, y con poca noción de qué hacía y en qué momento estábamos. Yo tenía ya un largo camino recorrido en esto, pero quise empezar de cero y bajo la tutela de la Primera Generación, eso le gustó al jefe.
Mientras el otro hace los versos, yo prefiero contar las historias (empezando, claro, por esta). Todo lo vuelvo relato, y me gusta contar historias durante las peleas. Historias emocionantes, memorables, de esas que te dejan con ganas de seguir leyendo.
El mar, eso es lo que busco todo el tiempo, ahí fluyen mejor las historias y las peleas, los extremos están ahí, en el agua. El jefe en eso coincide conmigo.
Tal vez es por eso que encajé tan pronto en la liga. Después de todo, alguien debía contar la historia sobre nosotros, ¿no?



#260 - Swampert ♀
ERTSWAMP




#267 - Beautifly ♀
FLYBEAUTY





#295 - Exploud ♀
LOUDEXP




#323 - Camerupt ♀
ERUPTCAME




#334 - Altaria ♀
ARIAALT




#332 - Cacturne ♀
TURNECAC





#382 - Kyogre
GREKYO



sábado, 24 de marzo de 2012

El rinconcito del Chima - El guerrero


Qué onda, Pokémoneros.
Este es un relatillo que el cuate Chima se está aventando, según sé, como historia alterna de su personaje en pokémon. A ver si les late o qué tienen que decir.
Lo bueno es que ahora la retroalimentación es más rápida, así que si quieren comentar y que les comenten, se puede por acá o en la página del Facebook http://www.facebook.com/Pokemoneando . Ahí denle like.


Pu's ahí se los dejo, a ver cómo pega.
-Conde

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El guerrero




Estaba sentado sobre la palapa, ahí nomás. Todo transcurre demasiado tranquilo cuando uno está a punto de graduarse de la prepa, cuando ya hay en sus haberes examen de admisión. Recordaría estos días tan relajados, donde acudir a la escuela solo era un trámite; ya las clases ofrecían poco, todo era echar desmadre, básicamente.

Y ahí va pasando la mamá, jaloneando al izcuintl de primaria, ella con la pesada mochila alhombro, el niño con la camisa hecha un asco de chocolate y corretizas. La parejita de morros de secundaria, cada 5 pasos, un beso y seguimos la secuencia. Bariles varios de la prepa, que van a echar la reta de fucho o básquet, por la calzada que va al campo, frente a la zona de palapas, que poco a poco se va llenando de estudiantes que nutren sus ansias de conocimiento a base de tortas de carnes varias, jugos o chescos y golosinas. Lo normal a estas horas, entre la 1 y las 3, la calzada llena de estudiantes y gritos, el “¿qué dejaron de tarea?” y los “¡vamos a dorada!”. Llegué 30 minutos antes, el piano-forte del transcurso de horas interrumpe mis cavilaciones internas, de cuando me doy el lujo de salir antes por esos preciados minutos de los árboles y la chingona quietud de recostarme sobre la palapa, con los pies sobre el asiento; meter el suéter del uniforme, desabotonar la camisa y portar la playera casual con el pantalón color café del uniforme. La frescura de junio y sus calores me invaden a toda madre, una torta de milanesa con quesillo debidamente aparrillada, un juguito. Martes y jueves, dos memelas rojas doble queso, adquisición necesaria de contrabando por entre el zaguán escolar del este. Y mi GBA SP rojo, adquisición en unviaje al gabacho con la banda de música. Pokémon Esmeralda.

Me retraigo por lo que parecieran horas en el apretar de botones. Ce, Blaziken rifa como el que más, de todos los pokémon que han existido, este se lleva mi belicoso y partemadres corazón. Recorro rutas, reto en la Battle Frontier, ¡estas son batallas y no pedazos! Luego, cuando el día es pesado, viajo voluntariamente al Abandoned Ship y cierro los ojos, dejando que la musiquita tienda a infinito. Una melodía que habla de soledad, pero de una soledad combativa, casi esperanzada. Soledad de hechos trágicos, de una batalla, de asuntos nostálgicos e históricos, acaso un legado y un misterio. De esas soledades que inspiran e invitan, recuerdas pero construyes. Una soledad igual a la que siento en la palapa, en los últimos días de la prepa.

Hoy es un día especial, miércoles de promesa.

Los colegas músicos salen de sus clases y dirigen rumbo a los salones de música. Hasta hace unos meses, yo sería sino el primero, sí de los que llegan minutos antes al ensayo. Tomar mi saxo barítono, dejarme llevar por la música y tocar con los 200 músicos. Hechos no concernientes, prefiero ir a eso de las 10 de la mañana y tocar en soledad, por zona del gimnasio, atrás de las gradas, improvisar mis tonos graves, desafiar a los maestros; veo que van a ensayo, son la 1:30 de la tarde, yo ya cumplí con ensayar mi música como a diario. Camino pero no a los salones de música, sino a la salida, con los demás de la escuela que en flujo constante van tupiendo la avenida. A muchos se les hace raro verme ahí, entre ellos y no en la banda de música. Los que saben de mis penas me saludan cortésmente, mientras me dirijo a la parada. Jugaré un poco más en el camino, Dustox se entrena derrotando Roselias sin piedad. Hoy toca ir a cazar Dittos o criar un Bagon. Lo que sea, menos la banda de música.


Tomo el camión que, según investigaciones, me ha de dejar en su escuela. La secundaria, recorrido de 20 minutos por tráfico, ya sale el 10° Ditto Jolly; ahorita atrapo, luego selecciono. Su secundaria está tras el mercado, me dirijo caminando y me veo obligado a guardar el gameboy. No sé cómo me veo, pantalón de uniforme de prepa y una camiseta azul. No tardo en ubicar las calles y descubro que ya salen los alumnos de su secundaria, “espero no haber llegado tarde”, pienso.


Su nombre es anhelo y promesa. Llevamos meses telefoneándonos, charlando por imeil y esta es la primera vez que pretendo verla en su escuela. Espero ver aparecer por entre la gente su sonrisa de fresas y sus ojos de miel quemada. Admirarme ante sus cabellos de obsidiana, su carita de ángel inspirador de versos. Su inmaduro talle de mujer, que se esculpe con devoción, con bendición. Ella a sus tiernos 14 años, yo a mis inestables 17. Ella en su reserva, yo en mi desesperación.

No apareció. Mi afán de recrear esa escena del avezado amorío entre un chavo de prepa, que va por su chica soñada, un helado, una flor; liberarle del peso de la mochila para, así, admirar su caminar libre, su sonrisa manchada de helado de chocolate, la plática nerviosa, pero ansiada, su sola presencia del lado del la acera para parecer un caballero y cuadrarme, mientras descifro su peinado…será otro día.

-¿Tú eres el del “Niños Héroes”?- me dice un chavo de cabellos valientes y playera blanca.-Sí, de ahí mero- le confirmo.-Nos dijeron por mesenyer que andarías por aquí- dicen emocionados esperando que tome ese anuncio como una obviedad; se desconciertan al ver que mi rostro les muestra confusión.-¿Los conozco?- indago.-No, seguro, pero nosotros a ti sí, y muchos más- el otro morrito es medio güero, dice mientras degusta un raspado de grosella o que se yo, el líquido ha manchado su playera negra. No hago caso, me sacó de onda no verla, así que ese asunto de que ellos sepan que yo iba a estar por esos rumbos me viene valiendo gorro.-Aja, chido, ¿y qué se les ofrece?- digo, aún mirando a los alrededores, con decremento deesperanzas, de a perdis la vería...Ambos sacan sus GameBoy llenos de estampas y motivos pokemoneros. Cablelink mediante y me encuentro batallando con ellos, uno a uno. A uno le venzo con emerald, el otro cae ante mi equipo en Ruby. Toman la derrota con cierta indiferencia. Un señor de camisa azúl y pantalones de mezclilla estuvo mirando, lo noto ante el último ataque de Blaziken. Es cuando reparo que aquestos vatos no llevaban el uniforme característico de la secundaria y lo raro de su vestimenta blanco-negro.

Voltean a ver al pelao’ de azúl, asienten y se despiden de mí, antes que pueda acertar a hacer más preguntas. Se van y se suben a un coche ya viejo, que hace ruido al arrancar y se van por la calle, donde a lo mucho habrán 6 alumnos y el wey que vende raspados. Me voy tristón por no verla a ella, pero confundido por las batallas y esa sensación de que me están observando y cañón.

¿Cómo jijos sabían que iba a estar ahí si no le comenté a nadie?
















-Chimalltlin

miércoles, 21 de marzo de 2012

Fusilmon, los juegos que quisieron ser como Pokémon

Dicen que alguien dijo un día que la imitación es la forma más perfecta de la admiración. Cuando algo está bien hecho, es inevitable sentir el impulso de hacer algo parecido, similar (se los digo yo, que aprendí que el primer ejercicio al escribir es el de imitar a un autor bueno). Pero hay algunos que simplemente se vuelan la barda con su carencia de ingenio.
Nuestro querido Pokémon ha sido víctima de muchos intentos de plagio (ora con medición y escondidos, ora descarados), pero afortunadamente ninguno de ellos ha tenido el impacto del original. Estos fueron denominados (oficialmente, en la revista Club Nintendo, por ahí del años 2000) como juegos “Fusilmon” (etimología sencilla: en México se denomina “fusil” a toda idea que sea robada o copiada de otra fuente —alguien cuenta un chiste: “te lo fusilaste de Big Bang Theory”, por ejemplo—, el “mon” viene de la terminación de Pokémon, que se encuentra en algunos de estos descarados fusiles).

Así pues, en este artículo enumeraré algunos de estos fusiles, empezando por el más famoso de todos:

Digimon

Vieron la luz en el bello año de 1997 (cuando los fans de Terminator creímos que Skynet destruiría al mundo, seguramente esta fue su venganza); un año después del lanzamiento oficial de Pokémon Rojo y Azul. Sin embargo, no surgió como un juego tal cual, ni siquiera como un ánime. Era un concepto de mascotas virtuales que tomaban el concepto del Tamagotchi (¿recuerdan los Tamagotchi?) y lo ponían en un aparato más grande, más caro, y cuyo progreso incluía un contador de pasos que acumulaba energía para que el Digimon que guardaba “Digievolucionara” (hasta la palabra es estúpida).

Como mencioné en el artículo de Historia Pokémon I, la idea de mercadeo de Pokémon incluyó el lanzamiento del ánime. Pero la popularidad de Digimon no se expandió hasta que dos años después (osea, cuando nosotros ya íbamos a gozar de las versiones metálicas) salieron una serie de figuras de acción articuladas (que se mueven, pues… para los noventa, los muñecos no tenían tanta movilidad) y la serie de televisión.

No voy a quejarme del hecho de que los Digimon hablen, porque los Pokémon hablan en cierta edición del manga, ahí también evolucionan y vuelvan a su forma original, incluso saltándose pasos en la evolución, como los Digimon. Me quejaré del formato de juego, perteneciente al primer Playstation (ahora todos juegan toda clase de consolas sin problema alguno, pero en esos tiempos sí teníamos lealtades); del hecho de que hasta el nombre es similar, de que es infinitamente mejor querer atraparlos todos a sólo llevar uno contigo, a que prefiero unas criaturas de origen desconocido a otras hechas por desperdicios de memoria ram.

Además, los Digimon cagan. ¿Qué chingados? Si quisiera un juguete que cagar me compraba una de esas muñecas que orinan. Los Pokémon no cagan, tu argumento es inválido.


Robopon
(y un poco de Medabots)

Quería guardarlo para después, pero de verdad, deben enterarse de él.

Cambia los monstruos por robots (¿alguno se acuerda del ánime Medabots?, al menos los Medabots tuvieron la decencia de buscar su gloria en las caricaturas, ya que los juegos japoneses eran infames). En el año 2000 salieron los juegos para el Game Boy Color en un infame formato que copiaba casi con calca el de Pokémon, y lo que no copiaron, debieron hacerlo, por ejemplo el formato de batalla, que en Pokémon siempre tiene la noción de profundidad, en Robopon son sólo dos robots parados uno frente al otro, con nivel, HP y toda la cosa.

Desconozco la cantidad de Robopones que podías llevar en tu “equipo” (si es que había algo así), sólo sé que el dato oficial es que había un conteo de 153 Robopones distintos… no mames. Tu Robopon adquiría experiencia en batalla y le agregabas distintos software que aumentaban sus aptitudes o cambiaban sus ataques (digamos, un software de Fuego daba un ataque, uno de Electricidad, otro, pero al mezclarlos se creaba un ataque en conjunto… eso sí es interesante). Sin embargo, el sistema de juego es también un RPG, donde ves a tu monito de 8-bits caminando por un mapa que es —prepárense— ¡una isla!

Pa’ acabarla de chingar, los juegos salieron en versiones, siendo éstas las versiones Sun, Star y Moon (versión Sol, versión Estrella y versión Luna), por suerte el descaro no cruzó el Pacífico y sólo llegó a las tiendas norteamericanas la primer versión.

En el Game Boy Advance se hicieron unas séquelas: Robopon Cross Version y Robopon Ring Version, pero fue un desperdicio de memoria. La misma revista Nintendo Power apuntó que, aunque el juego tenía su mérito, seguía siendo una copia de Pokémon, obteniendo un ranking de tres de cinco estrellas.

Monster Rancher

Plagio del plagio del plagio. Es mezcla de Digimon y Pokémon (wtf?). Lo menciono aquí porque también tuvo sus videojuegos, y sip, también para el Playstation.

Del videojuego saltó a la serie y de ahí… a ningún otro lado. Su mayor logro fue extender su serie de 48 episodios a 73, por el “éxito” que habían obtenido (éxito que se debía en su mayoría a un robotsote de chistes ramplones, a un pato que hablaba cagado y a un ojo que se le podía encontrar en diversas presentaciones de color).

Muchos conocedores del tema ánime arguyen incluso las similitudes de carácter entre Ash Ketchum y Genki, los dos principales de cada serie. En lo personal, me parece una pérdida de tiempo hacer esa comparación (y miren que lo dice el administrador de este blog).



Animorphs

¿Se acuerdan de esa serie que era, en sí, una copia de los Power Rangers? Pues sí, entra en los fusilmones desde el momento que a sus productores se les ocurrió lanzar el juego para Game Boy Color. El juego aparece en el 2000, que parece el año del fusil, tal vez porque todos creían que Pokémon no había conseguido la popularidad suficiente como para que el plagio se sintiera, pero por favor, sólo basta ver la pantalla de peleas para notar el cinismo.

En el juego usas a un Animorph, un héroe que tiene un poder alienígena (ahora que lo pienso, debería incluir a Ben10) para convertirse en animales, pero no puede convertirse en cualquier animal, sólo en aquellos que ha tocado recientemente, de este modo buscará a los extraterrestres que están tomando posesión del cerebro de los humanos para dominar el mundo. Si alguien te veía convertirte, estabas perdido, pues no sabías quién era un ser humano real y quien uno con un gusano en la cabeza.

La trama se mantiene en el Game Boy, pero cada que quieres tocar a un animal, entras en una pelea contra él (al estilo pokémon), si lo vences, el animal va a tu historial de animales en los que puedes convertirte, y debes procurar que nadie más esté en la pantalla cuando esto pasa.

Claro, inexplicablemente, por toda la ciudad hay desde perros, hasta coyotes, serpientes, conejos, etc.

Y si todo esto te parece demasiado malviajado, pues la serie está basada en unos libros. Oh, sí.

Monster Fusion / Monster Galaxy

Facebook lo hizo de nuevo. Tomó un concepto de élite y lo puso al alcance de todos.

Entre los montones de juegos que hay para Facebook (que empezó con los de Zynga, como Vampire Wars, Mafia Wars, Baseball Wars, siguió con Travian, Farmville, Cityville, Plants vs. Zombies, Aquarium… y una lista interminable de mierda) aparecieron estas dos cosillas, Monster Fusion y Monster Galaxy.

Cito textualmente: “La principal diferencia en Monster Fusion es que ya no tendremos que andar por el mundo capturando criaturas”… osea, insisto, hasta en los videojuegos nos hemos vuelto huevones, en aquello que hacemos sentados. Lo dicen como si la exploración fuera engorrosa, ¡si es lo poca madre del juego! Claro, los que sólo creen que la batalla es lo chido son los que, apenas compran el juego, buscan los intercambios de pokémon nivel 100.

Las criaturas se obtienen en una máquina, por un costo de 200 monedas (más barato que un Magikarp) las cuales se consiguen al ganar batallas o completar misiones con tus diferentes monstruos.

¿Dónde está el intercambio de monstruos? ¿La pelea contra otros jugadores? ¿La cantidad de variaciones que puede haber? ¿Los distintos equipos que se armarán? ¿Las interminables estrategias?



World Of Warcraft

No es en sí un fusil del juego, pero reservo estas breves líneas para hablar sobre los “compañeros” que puedes llevar contigo y que “suben de nivel junto con su personaje”. Los fanáticos del Dungeons & Dragons defenderán que eso, en teoría, fue su idea (lo sé, también soy rolero, y sé que los Druidas, Exploradores, Magos y Hechiceros tienen compañeros que aumentan su poder junto al personaje), pero aquí es más que obvio que esos compañeros suben de nivel en un sentido más… ¿cómo decirlo?, pokémonero.




Beyblade

El más alejado de todos, pero que versa en el mismo concepto. Lo peor de Beyblade es que ya parece una copia de Pokémon, Digimon y hasta Yu-Gi-Oh! (y no empecemos a hablar de Bakugan, porque no acabamos).

Beyblade es una franquicia que nace en 2002 con los juguetes vendidos por el gigante del entretenimiento Hasbro. Luego vino la serie (juguete-serie, como Digimon).


Se trata de unos trompos súper mamados que se parten la madre entre ellos en grandes estadios donde una nación entera está al tanto de lo que hacen los juguetes. Pero ahí no para la cosa, los trompitos incluyen las Bestias Bey, que cargan el verdadero poder del aparato… en el ánime realmente nunca se explicaba cómo se hacía esta pelea, sólo chocaban los trompos y las Bestias Bey gruñían (¿han visto que una técnica común en el ánime es congelar una imagen, alejar el foco de la cámara y ponerle sonido?, es decir, no pasa nada, nosotros nos engañamos, gente).



Hackemon

Los anteriores al menos se dieron a la tarea de sacar su propia franquicia y sacarla pa’delante, con su propio dinero y un poquito de ideas, pero estos no tuvieron madre, la verdad. Estas son las copias más descaradas, pues usan el buen nombre de Pokémon en su título. Los Hackemon son las “versiones” apócrifas hechas por fanáticos con el propósito de… pues realmente ninguno. Imitamos cuando carecemos de ideas, cuando plagiamos, es porque tenemos envidia, queremos bañarnos de un poco del éxito que otros han tenido con su mente. Los que reprogaman los juegos de Pokémon para hacer “nuevas versiones” creen que están haciendo algo genial, pero no sólo muestran su falta de iniciativa, sino que ni siquiera una idea buena pueden tener.

Juéguenlas para comprobar, a mí me da mucha risa ver los videos de las versiones apócrifas, pero en mi conservadurismo Pokémon, ni siquiera juego en la computadora (porque yo juego en mis trayectos de casa al trabajo, las consolas portátiles son la onda en el camión). Bastante tengo con entrenar a mis dieciocho equipos (y los dos que vienen en camino) como para probar esos juegos.

Entre las versiones apócrifas, he encontrado: Pokémon CaosBlack, BlueSea Edition, Quartz Version, Celebi Version, Perla (para Game Boy Advance), ShinyGold Version, Crystal (para GBA), Trigo Returns, Pokémon Rainbow, DarkCry Version, LightPlatinum version, Shine Version… y la lista sigue y sigue, porque incluso hay una comunidad para crear tu propio Hack, haciendo tus propios pokémon con todo y sus sprites y así.




Yo por eso mejor escribo.





Ahí se los dejo, chavos, este nuevo artículo que espero sea de su agrado, porque con eso de que se armó la polémica con el asunto E L L E / Pokémex, yo (y los involucrados) nos botábamos de risa. Mucho se habló de la calidad de este blog, pero, ¿calidad? Lo de aquí son los chistes, muchachos, y pasar un buen rato. Disculpen que no me tome la vida en serio, pero si no sufro ningún mal estomacal (excepto, claro, tenerlo grande) es porque me ahorro corajes.

¡Nos inauguramos en Facebook! Denle like a nuestra página http://www.facebook.com/Pokemoneando y ahí pues... básicamente pueden hacer lo mismo que hacen en las otras páginas de pokémon, pero acá con chistes y toda la cosa. Ya saben, al estilo pokémonero (nada más que aguas, porque los administradores somos medio trolls). A parte de este contacto, ya sólo les dejo el correo pokemoneando@gmail.com y pues, cualquier asunto que quieran tratar, en el face.

Y por cierto, si quieren más noticias sobre el Proyecto P y el Proyecto Líderes… pues para eso abrimos la página. ;) Ahí nos vemos, gente.



-Conde