De la pluma de Mario Conde, y a mucha honra

¿Qué fregados es esto?

'Pokémonear': verb. 1) acción y efecto de hacer algo relacionado con o relativo a Pokémon; 2) acción y efecto de cumplir una adicción a "Pokémon" como si de un psicotrópico se tratase; 3) perder el tiempo en actividades relacionadas a Pokémon.
Artículos de interés para el entrenador Pokémon novato y veterano. Chistes, reseñas, historia pokémon, datos curiosos, lo que se me ocurra.
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Don't speak spanish? No problemo!

lunes, 19 de diciembre de 2011

Historia Pokémon II - La primera generación


6 de enero de 2000.
Desperté sin esperar un gran cúmulo de regalos alrededor del arbolito navideño. No iba a haber grandes cajas, ni muchas pequeñas. Con la típica conciencia de clase de los reyes magos, yo me había limitado a pedir tres regalos: un meowth que hablara (juguete oficial), un game boy (mi primera consola desde que los mismos “reyes” me regalaron un family) y… una versión de pokémon.
Y, oh, felicidad, ¡cumplieron!... bueno, excepto el game boy. Pero eso no importaba. Todo el día pasee con mi cajita azul con un blastoise en la portada, viendo el cartucho diminuto (para la época) en brillante plástico del mismo color que la caja y leyendo y releyendo la Pokémon Trainer’s Guide que venía incluida (la libretita que traen todos los juegos y que es lo que siempre vemos en el camino de la tienda a la consola).
Cabe destacar que ese cartucho me ha acompañado siempre. Jamás me ha borrado una partida ni se ha descompuesto. Mi querido Blue.
Cuando mi padre llegó en la noche con mi nuevo Game Boy (que prometió comprar acusando a los “reyes” de negligentes) lo que me esperaba al encender la consola casi me hace chillar: la presentación del juego y la música empezaban exactamente como el primer capítulo de la serie (yo no sabía que era al revés).
Lo que siguió después de que oí esa música creo que ya se sabe, o al menos se intuye.




Verde y Rojo… digo, Rojo y Azul
Como ya dije en la anterior entrega de Historia Pokémon, Nintendo desarrollo los juegos de los tres pokémon básicos en Japón, pero a todos nos queda la duda, ¿por qué no llegó Verde oficialmente al habla inglesa?
En la humilde opinión de este columnista y jugador veterano: una mezcla de caprichos nipones y quisquillas gringas.
Los sprite (las imágenes de los pokémon desplegadas en el juego) de la versión Verde son demasiado… primigenios, por decirles de algún modo. Es un primer intento de programación y algunos de los dibujos muestran un exotismo oriental neto. Parecen grabados de vasijas antiguas.
Nintendo Of América prefirió algo más terminadito. Unos sprite más trabajados, por supuesto que si los vemos ahora parecen adefesios de ocho bits a los que sólo los verdaderos nostálgicos les encontramos la belleza.
Hagamos una retrospectiva. Aquí es donde suena el harpa del flashback. Muchos jugadores conocen pokémon desde la tercera generación… hay otros que sólo conocen Negro y Blanco pero, ¿cómo eran estos juegos? ¿Cómo empezó toda la cosa?
No podemos negar el tiempo que ha pasado, así que hablaré en retrospectiva, para darles una idea y a ver si alguien se anima a aventarse una partida de generaciones anteriores. (Y los que sí conocen no se aburrirán con el post. Recordar es vivir.)

La caja
Ya eran del mismo tamaño que las actuales de los juegos del DS, sólo que de más profundidad y hechas todas de cartón. Las ilustraciones de pokémon son las conocidas como Sugimori’s Art del año ’96 (o dibujos de Sugimori, ¿lo recuerdan, el amigo de Tajiri?). Aparte del pokémon principal (blastoise en Azul, charizard en Rojo) en la parte de arriba de la caja está gengar y en la cara izquierda, cubone.
Sólo existían dos consolas de Gambe Boy, el típico ladrillo y el Game Boy Pocket (es el que tuve) cuyo gran avance fue reducir a poco menos de la mitad el volumen de su predecesor, so pena de que funciona con las incómodas pilas AAA. Fuera de esos dos sistemas, sólo se podía usar el Super Game Boy Adapter para conectarlo al Super Nes.
Los juegos en español se volvieron fáciles de conseguir en México hasta por ahí del 2003, cuando la prioridad fue la segunda generación. Acá traduzco, pues, los puntitos que vienen atrás (namás pa que se den un quemón de lo que era “la novedad”).

  • Colecciona hasta 139 pokémon diferentes jugando la versión Azul/Roja. Usando el Game Link Cable (vendido por separado), intercambia con un amigo que tenga la versión Roja/Azul para capturar todos los 150.
  • Necesitas usar ambas versiones (Rojo y Azul) para coleccionar todos los pokémon.
  • Prueba tus habilidades de entrenamiento peleando contra un amigo usando el Game Link Cable (vendido por separado).
  • Guarda tu colección Pokémon y progreso del juego en el Paquete de Memoria del Juego.
  • Requiere habilidades básicas de lectura para disfrutar completamente la entretenida historia.





Un RPG protozoario
Ya eran famosos en su época. En el NES habían destacado ya juegos como Legend of Zelda II y Final Fantasy que explotaban esta visión de “por arribita”. Monitos que ocupan (¿cómo explicarlo de otro modo?) un “cuadro”, y al mover el cursor parece que es el monito el que se mueve cuando en realidad se mueve todo lo demás, tú quedas siempre en el centro.
Desde entonces podías escoger tu nombre (siete caracteres siempre ha sido el máximo) pero no el sexo del entrenador, lo que resulta raro, aunque el concepto de mujeres jugadoras es reciente para el mundo occidental, en Japón no es extraña la inclusión de las féminas en el entretenimiento (basta ver los comerciales de ambos lados del mundo para darnos cuenta de esto).
Pues todos lo saben pero pocos lo vieron: el que te da tu pokémon inicial es el profesor Oak.
Los botones eran los mismos… excepto que aún se mantenía la tradición Nintendo de que Start es para los menús (para “ponerle pausa”, a veces no me acostumbro a desplegar el menú con X). Y ya que hablamos del menú, éste era más sintético: Pokédex, Pokémon, Ítem, Tu nombre, Guardar, Opciones y Salir.
Ítem no era Bolsa, ya que no había tal cosa, pues todos los objetos estaban dentro de la misma bolsa colosal, sin separación ni orden alguno (y el botón Select era casi inútil, pues no había opción para que un objeto se seleccionara con él. Para usar la bicicleta, había que abrir todo el menú).
En la sección de tu nombre sólo había estadísticas de tu nombre, tu dinero, el tiempo jugado y las caritas de los líderes de gimnasio que iban siendo suplantadas por las medallas (por cierto que el octavo líder, Giovani, era una silueta con un signo de interrogación, para mantener en secreto todo el embrollo Rocket).
Las opciones no han cambiado mucho, excepto que no había elección de marcos para los cuadros de texto. Todo eran barras y pokébolitas en las orillas (sí son pokébolitas, ¿no?).
Lo que sigue siendo maravilloso: guardar el juego toma apenas un segundo. Después de un rato de cuarta generación, cuando uso mis cartuchos de color y guardo el juego siento que gano un tiempo valiosísimo.



Poképioneros: quince tipos y el mito de la Naturaleza pokémon
¿Y cómo eran los simpáticos monstruillos? Bueno, sólo échenle un ojo a los sprite que he puesto en mi equipo de la versión azul. Jugando en el Game Boy o el Game Boy Pocket, claro está, todo es en blanco y negro; pero curiosamente en los Game Boy Color, Advance y Advance SP, los pokémon no salen de color, todo el juego es del color de la versión. La uniformidad de color sólo se ve en el Súper Game Boy o cuando se juegan las versiones en Pokémon Stadium.
La hoja de estadísticas de un pokémon era muchisisisísimo más pequeña que la actual. Sólo con nivel, estadísticas y entrenador. No concursos, no listones, no tipo de pokébola (que sólo había cinco, si se cuenta la Safari), no lugar de encuentro ni nivel inicial, nada. Ni siquiera la naturaleza… o tal vez sí.
Aquí está el mito de la Naturaleza pokémon: siempre la han tenido, pero antes no nos informaban cuál era. No fue hasta Pokémon Stadium que los programadores insinuaban, en el librillo del juego que se podía atrapar a dos pokémon de la misma especie, pero al ver las estadísticas veríamos su diferencia, la cual solía ser que una característica subía y alguna otra bajaba. ¡Ya había naturaleza! Pero no la decía, entonces era mucho más difícil encontrar el pokémon “fuerte”. Por eso Tajiri insistió tanto en que la historia no se concentrara en monstruos fuertes, sino monstruos que te gustaran.
Como dato adicional, existían Attack, Defense, Speed y Special, que incluía tanto el Special Attack como la Special Defense. Por lo que el objeto Zinc no existía. Loco, ¿no?
Y agárrense las pokébolas: no eran diecisiete tipos, sólo quince. En la primera generación nunca supimos lo que era un pokémon tipo Oscuridad ni Acero (Magnemite y Magneton eran tipo eléctrico solamente).



¡Pikachu, yo te elijo… porque no tengo otra opción!
Y entonces empezó la locura de las versiones alternativas, el período de las triadas inicia. No bastaron Rojo y Azul. Con la creciente reputación de Pikachu, aparece Pokémon Yellow Version, Special Pikachu Edition.
¿Modificaciones? Varias y fuertes para los estándares de la época. En primera, todos los pokémon iniciales ya han sido tomados cuando llegas por el tuyo, sólo queda un eevee… que tu rival toma bien chiles.
Entonces a ti te dan un Pikachu rezongón que no se queda en su pokébola y te sigue a todos lados. Así es, vimos ahí por primera vez el planteamiento de la “amistad” de tus monstruos, concepto que no existía antes… y de hecho, sigue sin existir. Del único del que sabes el estado de ánimo es de Pikachu.

Este juego ya fue diseñado para el Game Boy Color, así que al jugarlo aquí ya hay distinción en los colores (de un pueblo a otro y entre los pokémones).
Sin embargo, en la muy humilde y conocedora opinión de este columnista, los sprite de este juego son los peores. Y eso que son los más aproximados a los dibujos del ánime. Aún así, hay varios que quedaron tan bien hechecitos que los retomaron para la siguiente generación (como venusaur y exeggutor).
Lo genial: la aparición del equipo Rockett del ánime. Jesse y James te retan al final de todas las misiones rockett y usan a ekans, koffing (luego arbok y weezing) y a meowth.
Este juego, además, incluía una simpática opción en la pokédex, la de imprimir los sprite de los pokémon con la Game Boy Printer para pegar estampitas originales donde quisieras. No, jamás he visto una Game Boy Printer ni he conocido a nadie con una.
Y en Fuchsia City, al sur, en la playa, hay una cabañita con un minijuegos, donde sólo se puede entrar con el mítico surf Pikachu, ya existente desde esta generación.
Y al hacer la conexión por Game Link Cable de una versión Amarilla a otra, las peleas pueden tener reglas como de torneo, en la opción Colosseum 2.
En esta versión sólo podías atrapar 138 pokémon. Uno menos que en las otras. Unos dicen que es porque no hay meowths salvajes, pero tampoco en la versión roja. En realidad, lo que no hay son raichus. No hay más pikachus salvajes y el tuyo no se deja evolucionar (el muy cabrón).

¿Y a luego?
A los juegos principales en la primera generación le siguen algunas joyitas a las que vale la pena echarles el ojo (o la mano, si pueden). No ahondaré demasiado en ellas.

*Pokémon TCG – Ya para Game Boy Color. Es el precursor de los videojuegos basados en cartas de estrategia. Según recuerdo, eliges un deck para empezar y vas por varios gimnasios (que nada han tenido que ver con los de los juegos principales) retando a otros jugadores de cartas. Cada que ganas, obtienes un Booster pack para aumentar tu colección. Podías armar barajas distintas y guardarlas. Lo que no se especifica es si en ese mundo existen los pokémon, como en los principales o es más como el nuestro, donde a lo mucho son… cartas.

*Pokémon Pinball – Tal cual, un pinball de pokémones. Y la fichita es una pokébolita. A veces tenías que cumplir minijuegos para atrapar monstuos especiales, pero no aparecen todos ni te sirven realmente de mucho, pero es muy entretenido. El cartucho transparente-oscuro para Game Boy Color tenía una pequeña protuberancia para hacerlo vibrar.

*Pokémon Snap – Ok… título sugerente y curioso. Fotografiar pokémon en su estado salvaje. Aunque es una cosa muy básica y te acabas los ocho niveles en un día, resulta bastante entretenido. Aunque si piensas gastar tu dinero, te recomiendo mejor cualquiera de los otros cartuchos. Sólo para fans from hell de pokémon.


*Pokémon Stadium – En realidad, lo que en América conocimos como Pokémon Stadium es el Pokémon Stadium 2 japones. La primera versión no tenía a los 150 para rentar y las gráficas de los estadios eran muy bajas, además de que las reglas de los torneos eran deficientes.
Para nosotros fue una revelación que veíamos anunciada los sábados después del Laboratorio de Dexter en Cartoon Network (una sección llamada “el juego del mes”). ¿Tus pokémon en 3D, directamente del cartucho? No existían los shiny, pero en Pokémon Stadium variaban los colores del pokémon, según el nombre que le hubieras puesto.
Como Campoco existía nada similar a las Torres de Batalla o Frentes de Batalla, el Stadium era el reto perfecto para después de terminar un cartucho.

Otras curiosidades
  • No sé en Japón, pero al menos en las versiones en inglés jamás se menciona el nombre de Kanto para la región en que se juega. El nombre sale hasta la segunda generación.
  • Aquí pertenece el clásico pokémon MissingNo., el cual era parte de un glitch para clonar ítems (el sexto ítem de tu bolsa, de arriba para abajo, podía crecer hasta un aproximado de 130 unidades, teniendo sólo una). Para la versión Amarilla, el glitch fue corregido.
  • También hay un glitch para atrapar a mew en Rojo y Azul. Creo que el truco es bien sabido (aunque si alguien lo quiere, pregunte). Ambos son totalmente ciertos y funcionales. Me consta.
  • La mayor parte de los cartuchos de Game Boy eran grises o negros (uno que otro renegado, rojo). Los juegos de pokémon involucraron el color hasta en el diseño del cartucho.
  • No se podía correr.
  • La bicicleta desaparece al entrar a las “casetas” que separan una ruta de una ciudad, y la música era siempre la de bicicleta, aunque cambiaras de ruta.
  • El útlimo entrenador a vencer es tu rival. Los pokémon más fuertes que enfrentas son su venusaur (nv. 65) y el mewtwo salvaje (nv. 70).
  • Los pokémon legendarios no reaparecían a la semana si los vencías… de hecho, no había ni reloj interno… ni calendario… ni el concepto de día o noche.
  • Ni bayas.
  • Ni los  pokémon sujetaban ítems.
  • No había pokémon errantes.
  • Los pokémon no tenían sexo (eran aburridos) por lo que no criaban ni había movimientos que usaran esta ventaja (como Atracción). Por eso existían los nidoran.

Aún así, ¡son los mejores juegos de pokémon que se pueden jugar! Claro que tienen sus desventajas entendibles por la época de desarrollo. Han pasado quince años desde que salieron (algunos de los lectores tienen justo esa edad) pero fueron los cimientos para que ahora existiera The Pokémon Company. Les sugiero que si encuentran uno y lo pueden comprar, lo hagan.



Tiempo después, llegó a aparecer la primera película de pokémon, que tenía un cortometraje antes. El cortometraje era Las vacaciones de Pikachu, y la película: Mew vs. Mewtwo (¡véanla, se muere Ash!)
Pero esa película nos trastornó y confundió a la vez. Ya había imágenes en algunos posters apócrifos, ya algo oíamos, pero se pensaba que eran invenciones. Una cosa eran los pokémon legendarios… pero a otros les decíamos los pokémon secretos.
Cuando empezó Mew vs. Mewtwo, Ash enfrenta a un entrenador que usaba un Machamp, un Golem y… ¿un elefante? ¿Quién es ése?
Y en Las vacaciones de Pikachu… ¿qué es esa cosa azul?, ¿y el perrito rosa?
Les decíamos secretos. No sabíamos a qué pertenecían donphan y marrill. Luego supimos.


-Conde

viernes, 16 de diciembre de 2011

Diez preguntas odiosas para un jugador de pokémon (y sus posibles respuestas)


Uno va tranquilito con su consola portátil, metido en sus propios asuntos, sin molestar a nadie… y un conocido salvaje aparece. Lo mejor es esforzarse por seguirle el hilo de la conversación que quiere iniciar y disimuladamente salvar la partida para guardar la consola, todo con el fin de evitar ese momento incómodo en el que su atención se concentra en tu pequeño artefacto de entretenimiento.
Si esta maniobra falla, podemos tener una brevísima (e insufrible) plática donde nos someterán a un interrogatorio por todos lados molesto. La intolerancia y la diferencia de gustos se hacen patentes para los freaks, y en especial para los que amamos los monstruos de bolsillo.
Aquí un enlistado de las diez preguntas más molestas que recibimos los jugadores, además de una recomendación de respuesta, para que esos gazmoños aprendan a no meterse con tu vida y tus gustos.


Pregunta odiosa número 10: ¿A poco te gusta pokémon?
Generalmente preguntada con una sonrisa a punto de ser burlona y una mirada con la que dudan de tu madurez mental.
Respuesta sugerida: No, lo juego porque la CIA me lo pidió para una misión que no puedo contarte.


Pregunta odiosa número 9: ¿Y de qué trata?
No entiendo qué espera la gente que les contestes. Medio mundo sabe qué es pokémon, vieron algo de la caricatura o se lo imaginan, y si no lo conocen… deberían.
Respuesta sugerida: Te explicaría, pero sería demasiado para tu limitado cerebro, pequeño humano.


Pregunta odiosa número 8: ¿Y usas a Pikachu?
Ok… 151 en la primera generación… 251 para la segunda… 386 en tercera, 493 en cuarta, 649 en quinta y contando… ¿me explico? ¡Hay más pokémon que Pikachu! Además, no preguntan por “un Pikachu”, sino por “Pikachu”, como si sólo existiera uno.
Respuesta sugerida: Sí. A veces.


Pregunta odiosa número 7: ¿Nada más peleas?
Y en el fútbol nada más patean, y en las zapaterías nada más hay zapatos, y en facebook nada más pierdes el tiempo, y en un concierto nada más oyes música…¿queda claro mi punto?
Respuesta sugerida: No. Resuelves sudokus, aprendes historia y mejoras tus aptitudes mnemotécnicas… muy complejo para ti.

Pregunta odiosa número 6: ¿En eso gastas tu dinero?
¿Qué sería de la vida sin las trivialidades? Tú has de ahorrar mucho.
Respuesta sugerida: ¿Qué? ¡Claro que no! Venía con el Mercedes que compré, pero ese no me gusta sacarlo. La calle está llena de gente… como tú.


Pregunta odiosa número 5: ¿Por qué no maduras?
¿Y creen que juzgar los gustos de los demás es muy de adulto?
Respuesta sugerida: Porque, a diferencia de las frutas, el ser humano mientras más maduro, más amargo (qué frasesota, ¿eh?, ¡es mía, putos!)
Respuesta sugerida #2: Cierto. Hay tribus africanas que inician a sus miembros en la madurez haciendo que éste mate a un cerdo a mano limpia. ¿Me ayudas?


Pregunta odiosa número 4: ¿No tienes otros juegos?
Libros, películas, discos y videojuegos se compran por deleite personal. Nunca debemos comprarlos pensando en que otro dirá “eres genial por tener tal o cuál título”. Son para uno mismo, y si no les gusta lo que tienes, ¡qué se jodan!
Respuesta sugerida: ¿No tienes preguntas más inteligentes?
Respuesta sugerida #2: Sí. Más versiones de pokémon.


Pregunta odiosa número 3: ¿No te aburres?
Bueno… ¿de verdad acabas de preguntar eso?
Respuesta sugerida: Mucho. Pero debo cumplir esta condena por cinco años o la CIA vendrá por mí.


Pregunta odiosa número 2: ¿En esto pierdes tu tiempo?
Es perder el tiempo. Es ocio. Es no ser productivo. ¿Qué más da lo que haga si de todas formas lo voy a perder? Mejor me divierto. Cielos, ¿por qué la gente es tan idiota?
Respuesta sugerida: Bueno, sí. Pero podría ser peor. Podría ser uno de esos imbéciles que se la pasan, ya sabes, haciendo preguntas.


Pregunta odiosa número 1: Pero, ¿todas las versiones son iguales, no?
…sin palabras, la más molesta de todas…
Respuesta sugerida: Sí. ¿Y qué?


-Conde

Enlace - "Nombra ese pokémon" y "El charmander molesto"

¿Qué tranza, la bandera?
Acá les dejo dos links muy coquetos para juegos en la red en formato flash. Cargan rápido y son buenos para pasar un breve rato.

El primero es el típico "Nombra ese pokémon" (Name that Pokémon: Red)
Aparece la silueta de un pokémon y tú debes escribir su nombre CORRECTAMENTE (así es, ortografía, nivel: entrenador pokémon). Las siluetas se limitan a los pokémon de la primera generación:

¿Quién logrará el mejor puntaje?

http://www.minijuegos.com/Name-that-Pokemon-Red-Blue/10848




El segundo es "Charmander molesto" (Angry Charmander Flash).
Usa las flechas del teclado para esquivar a los psyduck, pidgeotto y bellsprout que salgan al camino (y evitar lo que te lanzan).
Usa la barra de espacio (esa tecla enorme en la parte de abajo del teclado) para lanzar llamaradas y golpear los obstáculos.
Tienes la vida limitada. ¿Qué tan lejos podrás llegar?

http://glasspanda.deviantart.com/art/Angry-Charmander-Flash-Game-210145161


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Mi equipo en - Blue version

Conde
ID - 18916

Fue el primero de nosotros. Muchos de los errores que cometemos él los vivió primero, eso lo curtió. Nadie ha vencido a la liga tantas veces como él, hasta me contaron que completó su pokédex pero nunca hablamos de eso, no se le ve muy contento con las nuevas generaciones.
De cualquier modo nos respeta, aunque cada vez que llega otro le deja en claro quién manda y quién debe ir debajo de quién. Todos los equipos pasan su autorización y nadie combate sin que él lo sepa.
Es como su Blastoise, un tipo duro con buena cara. Estricto pero sabe relajarse, de hecho es lo realmente molesto de pelear con él, es el único momento en que se vuelve un cretino, siempre oyendo esa música, cuando te dan ganas de callar sus tarareos ya tiró tu sexto monstruo. Que no te engañe el Parasect, pelea como si jugara ajedrez.
Su Zapdos es de los más fuertes del grupo, y lo entrenó con sudor y ampollas. Siempre repite que es un legendario genuino, "de aquellos tiempos en que atrapabas a éstos con Ultrabolas".




#009 - Blastoise
Blastoise


#065 - Alakazam
Alakazam


#136 - Flareon
Flareon



#068 - Machamp
Machamp

#047 - Parasect
Parasect







           #022 - Fearow
Fearow



#145 - Zapdos
Zapdos

(en sustitución de Fearow)

lunes, 12 de diciembre de 2011

Historia Pokémon I

Para nosotros, empezó en el canal cinco
Lo primero que supimos fue que un montón de niños japoneses habían vomitado. La noticia llegó a México antes de que 4Kids llevara la serie al habla hispana. En 1999 la serie por excelencia era Dragon Ball, no había un videojuego dominante (aunque los crossovers de Marvel vs. Capcom se llevaban la gloria en los locales de “maquinitas”, con el inalcanzable precio de dos pesos), el Nintendo 64 ya pululaba en los hogares más pudientes y los que no éramos de esa clase, le sacábamos las últimas mieles al supernintendo.
Canal cinco, en una excelente técnica comercial, anunciaba una nueva serie de caricaturas desde antes del período vacacional que separaba el cambio de año escolar (osea, por ahí de junio). Terminaba el quinto año cuando se me ocurrió echarle el ojo a la serie que, dicho sea de paso, me negaba a ver en primera por fidelidad a Dragon Ball (cariñosa brasa que no extingue), en segunda, porque suelo renegar de los fenómenos masivos.
Pero cedí. Afortunadamente.
Para el inicio de curso todos los puestos de dulces que se ponían afuera de las primarias (antes de la ley contra-obesos, ignoro si los puestos aún existen) se llenaron de muñequitos de goma, reproducciones monocromáticas de los pokémon (incautos, ignorábamos que salían de los moldes originales que habían sido pirateados).
Yo compre un golem, amarillo verdoso. No tenía brazos. La piratería me hizo creer por un rato que los golem no los tenían.
En los tianguis existía siempre un puesto, aislado y escondido, de “estampas” (donde se vendía todo lo relacionado con el manga, la cultura de los otaku, gamer, freaks, geeks, roleros y anexos era indistinguible aún; todos éramos sólo “coleccionistas de estampas”). Ahí empezaron a vender revistas no oficiales y posters de pokémon, el más popular era uno negro con los dibujos de los 150… no más.
Como premio por quedarme con el mejor maestro de sexto de mi humilde primaria, conseguí la revista con el listado completísimo de los 151 pokémon existentes. Ya decir que conocía el nombre del 151 era mucho (es más, ese número nos parecía obsceno y exagerado). La admiración del recreo la tenía aquel que conocía los 151 nombres, y recitarlos por orden de evolución.
Las otras revistas eran la típica guía de la serie, capítulo por capítulo, donde recordamos el incidente de la epilepsia y otros capítulos censurados que creímos jamás poder ver. Youtube era algo inimaginable en esos días… de hecho, una conexión a internet rápida ni nos cruzaba por la cabeza.
Luego apareció el álbum de estampas (yo lo llené, ja).
Vino el nuevo siglo con su consecuente decepción por la no-desaparición del mundo. En una de esas múltiples revistas sobre el universo pokémon (imagínense, todo lo que incluía el tema de los monstruos de bolsillo cabía en una revista de treinta y cuatro páginas) encontré una reseña sobre un videojuego… espera, ¿qué? ¿Un videojuego donde tú eres el entrenador? ¿Y trae todos los pokémon? Sí, y además, tú escoges cuáles usar. Y escoges tu nombre. Y el nombre de ellos. No sabíamos que, de hecho, la caricatura estaba basada en el videojuego, que estaba en el mercado desde hacía cuatro años y que su idea gestora llevaba una década.

El hombre de los eternos 12 años
¿A quién se le ocurren estas cosas? La base ideológica de pokémon, curiosamente, no son las batallas (divertidísimas, por lo demás), sino la colección e intercambio de criaturas.
En 1965, en Machida, Tokio, nace un muchachón diagnosticado con el Síndrome de Asperger (una especie de autismo) que gusta de pasar los ratos libres de su infancia recolectando gusanillos y renacuajos en los charcos, árboles y pequeñas cavernas de su barrio; bichos que intercambiaba con sus amigos.
A este morro le decían Satoshi Tajiri.
(Es éste de aquí.) ------------------------------------->
Su jefe no lo quería de baquetón y lo manda a estudiar ingeniería a Tokio (un saludo a los ingenieros, pa’ que vean lo que es sí sacar provecho de lo estudiado). A Tajiri no le gusta la escuela y cuando vuelve a casa se da cuenta de que los paisajes naturales en los que estaba acostumbrado a jugar fueron reemplazados por todas esas construcciones que el progreso lleva a donde va.
Consiguió por un tiempo el trabajo soñado (tester de videojuegos… jodida envidia) y después fundó con un cuate suyo la revista Game Freak, publicación independiente sobre videojuegos. Su amigo es Ken Sugimori, nombre que seguramente han leído los que no apagan la consola cuando salen los créditos finales. Todo esto en 1982 (hagan cuentas, el morro tiene apenas 17 años).
Pues Game Freak hizo por ahí un par de videojuegos sin más gloria (¿han oído de “Yoshi’s egg”?), pero Satoshi tenía por ahí el gusanito de hacer un juego con… eh… gusanitos.
Al final de los alocados 80’s Nintendo saca su glorioso tabique, el Game Boy (1989, ¡yo tenía un año!) que fue una revolución del videojuego. Podías llevarte el Tetris y el Mario Bros. a donde quisieras, sólo necesitabas dos pilas AA que te duraban ¡hasta cinco horas! ¡Potentísimo!
Satoshi ve las posibilidades que esto le plantea a su juego de bichos y presenta el proyecto ante Nintendo, el cual lo recibió con gesto aceptable, pero ninguno esperaba la gran riata. Pues para 1990 se ponen a chambear Tajiri y Sugimori —más el primero— en el juego.
Al proyecto llegó a hacerle el paro un verdadero héroe de las consolas actuales, cuya imaginación e iniciativa en el área de entretenimiento nos  ha dado horas de felicidad a casi todos los que hemos tomado un mando en nuestra vida: Shigeru Miyamoto (ya saben, ése que lo único que hizo fue crear Súper Mario Bros.)
Aunque con el apoyo de Miyamoto pudieron echarle los kilos al juego, la programación les llevó seis años. En 1996 —a los treinta años de Satoshi-San—bajo el sello de Game Freak, ve la luz el juego Poketto Monsutā (no voy a poner los kanjis, porque de todos modos nadie los sabe leer… ni siquiera los que los estudian quesque para leer manga. ¡Hay traducciones, gente!)
Como todos sabemos, la traducción literal es Monstruos de Bolsillo. De hecho, Pokémon fue demandado por una serie de juguetes (creo que de Hasbro) llamados “Monsters in my pockett”; los más grandes tal vez recuerden uno de sus comerciales que sonaban tanto cerca del día de reyes.
La contracción de las palabras se escribe en inglés con tilde: Pokémon. Sin embargo, todos pronunciamos Pokemón, como palabra aguda. ¿Cómo coño es? Aquí la solución: se pronuncia Pokemón, pero se acentúa en la é, porque de escribirlo sin acento, en inglés la pronunciación cambiaría. Si saben algo del idioma anglo, sabrán que al escribir Pokemon se pronuncia pouc mon. La tilde es para que la e se pronuncie (igual los gringos lo dicen como se les hincha: poukimon, poukiman, pokeman, pokimon).
Satoshi Tajiri (cuyo nombre lleva el protagonista de la serie en Japón) nombró Shigeru al rival de la historia (Gary, pues) en honor al que le apadrinó el juego.
(Por cierto, corre el oscuro rumor de que murió en el último tsunami que azotó Japón... otros dicen que en el terremoto... como se darán cuenta en esta confusión, la noticia es falsa.)

Cables, tortugas y ratones:
cuestión de marketing
Todos los conocemos por Pokémon Green y Pokémon Red (Aka y Midori; anden, úsenlo en sus nicks de Messenger). Sus mascotas siguen el orden numérico del pokédex (sí, pokédex en masculino, no sé por qué los españoles lo feminizan).
Cuando Tajiri estaba ideando el juego, vio a dos niños jugando con su Game Boy uno cerca del otro. Ahí estaba el germen del intercambio de criaturas. Una conexión por el link cable permitiría a los jugadores intercambiar sus bichos.
Si analizamos las reglas del juego, veremos que todo está enfocado en este intercambio. Un pokémon reci- bido de otro entrenador gana puntos de experiencia más rápido que uno propio, pero desobedecen cuando son muy fuertes, por lo que hay que avanzar en el juego y ganar las medallas para tener su control. Pero la mejor idea de todo es la exclusividad de pokémones.
Así es, son 150. Pero en tu versión, sólo vienen 139 (problem?). Si quieres verlos a todos, conéctate con un amigo que tenga la otra versión.
Aquí es bueno mencionar a un par de batos más: Tsunekazu Ishihara (actual presidente y gerente de The Pokémon Company) y Shigeki Moyimoto, miembro actual de Game Freak. Pero en los primeros años de los noventa, fueron el productor y uno de los programadores de los primeros juegos, respectivamente.
Recién salieron las primeras versiones, cuenta Ishihara, cuando ya estaban planeando el lanzamiento de las versiones Oro y Plata. Lo más curioso es que todo el trabajo de la saga pokémon se hizo pensando que esas dos versiones serían las últimas, no por pesimismo comercial, sino porque no creían que tuvieran que sacar más.
El señor Ishihara era el encargado de la marca registrada de pokémon. Cada artículo que salía bajo este sello pasaba por su aprobación. Imaginarán la cantidad de cosas que le llegaban (mucha porquería, de seguro).
En una de esas, a media planeación de Oro y Plata, Tajiri llegó con Ishihara y dijo “¡Hemos terminado uno!”, osea, otro juego. No hablaba de las versiones metálicas, sino de Pokémon Azul, una edición tan limitada que salió del mercado japonés en octubre del 99. Y cuando creyeron que podían seguir trabajando en la segunda generación de pokémones, tómala, Pokémon Amarillo, versión pikachu.
Puro mercadeo, pikachu había ganado muchísima popularidad. De hecho, se pensaba que originalmente clefairy iba a ser la mascota oficial de la franquicia, pero el ratón eléctrico resultó más encantador. (Lo que no me explico es por qué la mascota no sería poliwhirl, que es el pokémon favorito de Satoshi Tajiri).

El pokémon fantasma:
en la broma estuvo la fama
Siendo, pues, un juego sin mayor pena ni gloria, ¿cómo obtuvo tanta fama de la noche a la mañana? Como los grandes inventos de la historia, fue algo casi por error.
A ese error le llamamos Mew.
Si entran al sitio oficial de Nintendo (búsquenlo en español, no se compliquen la existencia) en los artículos relacionados a la salida de las versiones HeartGold y SoulSilver, hay una entrevista del señor Iwata (nada menos que el presidente de Nintendo) a Ishihara y Moyimoto, donde hablan de esta coincidencia. Pero acá se las resumo:
Para 1996 no había grandes medios de difusión (excepto, claro, la televisión), pero no medios de opinión. Los blogs y las redes sociales no eran ni sueños húmedos en las mentes de los programadores. Sólo existía el boca a boca… y la revista Coro Coro Comic (que en Japón aún existe).
Mew fue un pokémon agregado hacia el final de la programación. Cuando tenían la última versión lista, la memoria de los cartuchos estaba completa. Luego borraron el “programa de limpieza” (programas, según entiendo, con los que los sistemas operativos quitan todo lo que no se usa o no sirve), porque no iba en la versión final. Entonces les quedó libre un espacio de 300 bytes. Pequeño, pero suficiente para que cupiera el mítico 151.
Mew, como sabemos, no forma parte de la trama, no es necesario, no se atrapa en un lugar específico (aunque exista el glitch). Es decir, a nivel anécdota no es trascendente. ¿Por qué bolas lo metieron? Porque podían y porque querían. Un juego del que hasta Tajiri estaba informado.
Con un detonante X, que tal vez (los eventos de Nintendo eran apenas una probabilidad) podían usar para que apareciera, pero si no se descubría, no había ningún problema. Sin embargo, un pequeño error operativo en algunos cartuchos hizo que mew apareciera en partidas al azar.
Eso le dio un aire mucho más mitológico al gatito.
Entonces, por medio de Coro Coro Comic, anunciaron que se haría un concurso —conocido como “La oferta del pokémon legendario”— donde veinte ganadores podrían mandar su cartucho a Nintendo para cargar los datos de mew. Veinte ganadores, solamente.
Participaron alrededor de setenta y ocho mil.
Con la noticia del “pokémon fantasma”, como se le conocía aunque no era su tipo, las ventas de pokémon se dispararon. Los jugadores se reunieron en todo el país y el fenómeno como tal surgió, logrando una fama sin precedentes apenas un año y medio después de su salida al mercado. Justo cuando se creía que la vida útil del game boy había terminado.
-Conde